Desde Tánger a Washington

“Marruecos reconoció a Estados Unidos en 1777. Es, por tanto, apropiado que nosotros reconozcamos su soberanía sobre el Sahara Occidental” así resumió el expresidente americano en declaración oficial después de la firma de ese reconocimiento.

En diciembre de 2020 cuando Donald Trump pronunciaba esas palabras y firmaba esa declaración, muy pocos tenían en la mente un trozo de la historia de la relación entre los dos países. toda remonta al 1777, cuando todos los países del mundo temían al imperio británico, desde el norte de África un país musulmán dio un paso valiente y reconoció la independencia de estados unidos. Este gesto fue reconocido y agradecido por George Washington a su homologo Mohammed tercero con una carta que recupero J.F.Kennedy en la visita de Hassan ii a estados unidos en 1963. Esta dinámica seguido durante dos siglos y fue certificada por el tratado de amistad marroquí -americano que es el mas antiguo que mantiene el tío Sam. Esas relaciones ejercían de contrapeso a la frialdad con Europa sobre todo con España y Portugal.

Pero si hay que buscar un lugar o una ciudad que simboliza esta relación. sin duda ese lugar se llama la “American Legation” en la ciudad de Tánger.

La legación americana, fue un regalo del sultán Moulay solimán al gobierno de los Estados Unidos en 1821, la estructura ha sido a lo largo de los años una residencia diplomática, un consulado en funcionamiento, un centro de entrenamiento del Cuerpo de Paz, una sede de espionaje, un museo, una biblioteca de investigación y un centro social. durante dos siglos, ha permanecido como un poderoso emblema de la diplomacia cultural estadounidense y la relación amistosa entre Marruecos y estados Unidos.

Este año se conmemora el Bicentenario de las relaciones entre dos países amigos como lo son Estados Unidos y Marruecos, esta relación se encuentra simbolizada en la propiedad estadounidense de adquisición más larga en suelo extranjero. Este espacio es el único monumento histórico nacional americano en suelo extranjero y ha servido como símbolo del compromiso estadounidense con el mundo islámico y el norte de África desde los primeros días de la república.

Con este edificio poco conocido se forjó la leyenda de la ciudad más intrigante del norte de África, la más tolerante y apasionada: en ella y no en Casablanca se inspiró Michael Curtiz para rodar su película antes de que las coyunturas políticas le obligaran a tunear la realidad.

Tánger, era un lugar perfecto para acoger los desterrados de la segunda guerra mundial, conspiraciones internacionales, planes del espionaje más finos; por eso no es de extrañar que, en los ochenta, la legación fue plato para rodar una de las tramas de la saga de James bond.

“Let it Come Down”, déjala caer, es la novela que mejor describe esa Tánger internacional, retratada en el verano ibicenco del 1949 Y su escritor Paul Bowles es un excelente representante de la relación de ida y vuelta entre los dos continentes.  Paul y la “Beat Generation” ya no existen pero bajando por el Fendak Sijra, te encontraras con la “American Legation” que guarda todavía algún que otro misterio de ese Tánger internacional .

Ouadrassi Abderrahim

Presidente Fundación Euroafrica