Marruecos y la UE negocian la financiación del gasoducto Nigeria-España

05/08/2022

El tablero geopolítico sigue agitándose cada mes al únisono de lo que marca el gas y la guerra en Ucrania. El escenario es complejo, sobre todo para Europa, que ya contempla como una evidencia el hipotético corte de gas ruso. Una situación que les ha empujado a rastrear nuevas fuentes de suministro. Así, la directora general de la Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minerales de Marruecos, Amina Benkhadra, aseguró en una entrevista para un medio francófobo de Marruecos indicó que su país “está en conversaciones con Europa para garantizar la financiación del gasoducto Nigeria-Marruecos”. Una espontánea declaración que en Bruselas confirman a este periódico con mayor cautela. “Estamos explorando las opciones para aumentar las importaciones de GNL de Nigeria. Este país ya es el cuarto mayor exportador a la UE, pero tiene potencial para contribuir aún más”.

 

Bruselas atisba en los yacimientos nigerianos una oportunidad que llena de esperanza a los territorios europeos, por la posibilidad real de huir del yugo de Putin. Un socio -Nigeria- fiable para el Viejo Continente por su capacidad de exportar el hidrocarburo en estado líquido en estos últimos años. Además, las relaciones entre este territorio, considerado como un aliado, y la UE se han ido fortaleciendo con el paso del tiempo.

Este proyecto no es ninguna novedad en los despachos de Bruselas. Desde finales de 2021, compañías internacionales, diversos gobiernos africanos y organismos relevantes han estado zarandeando la posibilidad de que el gasoducto que una Nigeria con España (a través de Marruecos) sea una realidad. Un plan que, de materializarse, atravesará por mar una decena de países africanos (Benin, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona, Guinea Conakri, Guinea-Bissau, Gambia, Senegal, la costa del Sáhara Occidental y, por último, Marruecos). Quizá, el largo recorrido y la extensa lista de países que había que poner de acuerdo fue lo que incitó a Argel a entrometerse en la propuesta de Rabat y ofrecer a Abuja un gasoducto paralelo desde su país hasta Argelia atravesando un único territorio. Una oferta que fracasó por la desconfianza que suscitaba hacer cruzar el gas por el inestable Sahel.

“El nuevo gasoducto lo están construyendo por la costa oeste para evitar el conflicto que hay por Niger (al norte de Nigeria)”, sostiene Anthony, un antiguo trabajador de WAPCo (la compañía que explota el gasoducto WAGP, un tubo que suministra gas desde Nigeria hasta Ghana, pasando por Togo y Benin). “Mis colegas que aún trabajan allí están especulando sobre si el ‘gran tubo’ que llegará a Europa desde Nigeria va a ser a partir del construido o a través de uno nuevo”, sentencia.