Marruecos y España: menos migración irregular y más comercio bilateral

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, se han comprometido a lo largo de este año a continuar fortaleciendo la colaboración en materia migratoria, potenciando aún más los mecanismos de la lucha contra las mafias que trafican con personas.

Esta fórmula de cooperación con los países de origen y tránsito y de lucha contra las organizaciones de tráfico de personas es la que ha permitido a España reducir en un 60 por ciento las llegadas irregulares en 2022, un descenso que ha alcanzado el 70 por ciento en lo que va de este año

En la hoja de ruta España y Marruecos se comprometen a la plena normalización de la circulación de personas y de mercancías. Las fronteras estaban cerradas desde mayo de 2020. Se abrirían “de manera ordenada, incluyendo los dispositivos apropiados de control aduanero y de personas a nivel terrestre y marítimo”.

La hoja de ruta pedía también el restablecimiento de las conexiones marítimas de pasajeros entre los dos países “de manera inmediata” y la reanudación de la operación Paso del Estrecho/Marhaba, algo que ha ocurrido este año por primera vez desde el cierre por la pandemia, con el paso de 350.000 vehículos y alrededor de millón y medio de viajeros, marroquíes afincados por Europa que regresan a sus hogares para las vacaciones de verano.

En cuanto a las importaciones -compras de España o de empresas españolas a Marruecos-, estas cerraron septiembre con un acumulado de 6.617 millones de euros y un crecimiento en nueve meses del 21%. En todo 2021, llegaron a los 7.300 millones, lo que hace prever que se producirá un efecto similar al de las exportaciones, con un crecimiento que en octubre -o a más tardar noviembre- alcance ya los datos de todo el año pasado.

Las cifras muestran además que el giro en el Sáhara que comenzó en septiembre, pero que Sánchez justificó en junio ante el Congreso de los Diputados, fue clave para dinamizar el comercio exterior entre los dos países. De hecho, las fuentes consultadas por este diario indican que a comienzos de año existía el temor real en las empresas españolas que comercian con Marruecos de que se produjese un boicot tras la crisis generada por la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, en suelo español.