Leopoldo Ceballos: “lamento que los tangerinos, o más bien las autoridades de la ciudad, hayan hecho muy poco para mantener el prestigio del Tánger internacional y de su importancia como ciudad única en la historia contemporánea”

Entrevista y foto de Najmi Abdelkhalak

24/09/2022

Pregunta: ¿Cuándo y por qué su familia inmigró a Marruecos?

Respuesta: Fue hacia 1932. Mi padre había sido nombrado funcionario en el antiguo Protectorado español. Antes se casó en Granada. En Alcázar nacieron mis hermanas Adela y Maria Paz. Yo fui el tercero en 1935. Viví solo un año en la ciudad ya que en 1936 mis padres pudieron ir a residir a Tánger.

P. ¿Qué recuerdos tiene usted de aquella niñez en Alcazarquivir?

R. Ninguno, ya que con solo un año fui, con mi familia, a Tánger donde viví hasta los 27 años. Yo me considero, cien por cien tangerino, ya que todas mis vivencias de infancia y juventud son tangerinas. Ello no quita que sienta simpatía por mi ciudad de nacimiento.

P. Se habla mucho de la convivencia entre las diferentes religiones, identidades y etnias. ¿Hasta qué punto es cierta esa convivencia, ya que algunos críticos la niegan?

R. Tengo la impresión, por comentarios de amigos, que era bastante positiva en todo Marruecos. Yo solo conozco bien la que existía en Tánger que era, salvo excepciones bastante real. Pero creo que hace falta distinguir entre las distintas situaciones que se daban.

Por una parte, es cierto que las relaciones entre los marroquíes, ya fueran musulmanes o judíos, que vivían en Tánger y los extranjeros, fueran o no cristianos, eran, salvo excepciones, excelentes.

Mis mejores amigos eran musulmanes, judíos, franceses y, por supuesto, españoles. He conservado algunos de ellos durante toda mi vida. Desgraciadamente, la mayoría han fallecido.

Sin embargo, no ocurría otro tanto con los marroquíes que habitaban en los alrededores de la ciudad, que muchos de ellos vivían en la miseria, principalmente, en el Fahs o en barrios modestos que rodeaban la ciudad. Aunque la relación era de respeto no existía, a mi juicio, convivencia real.

P. ¿ Como surgió la idea de escribir la Historia de Tánger?

R. Fue una idea de mi hermana Adela, ya fallecida, que recogía recuerdos de Tánger y me propuso hacer un informe sobre las distintas características de la ciudad. Terminó siendo la Historia de Tánger.

P. ¿Sueles viajar a Tánger?. ¿Qué cambios ha notado?

R. Hasta la pandemia iba con regularidad. Los cambios son enormes y, en general, positivos. El desarrollo inmobiliario, industrial, comercial, social, etc, es extraordinario, aunque se mantiene, en buena parte, la desigualdad entre tangerinos. Pero hago la salvedad de que entiendo que hoy día, sigue existiendo pobreza en Tánger pero no la misería que asolaba a algunos barrios en los tiempos internacionales. En esto se ha mejorado mucho.

Por el contrario lamento que los tangerinos, o más bien las autoridades de la ciudad, hayan hecho muy poco para mantener el prestigio del Tánger internacional y de su importancia como ciudad única en la historia contemporánea. Siento que, muchos,  no estén orgullosos de lo que fue y representó. A mi juicio, no solo no se han protegido determinados testimonios del patrimonio tangerino, y lógicamente del marroquí, sino que, en algunos casos, se ha intentado despreciarlos. Tampoco se mantiene el recuerdo de los tangerinos, marroquíes o extranjeros, que crearon ese Tánger excepcional.

P. ¿Qué autores españoles han sabido reflejar el espíritu de Tánger en sus obras?

R. Creo que haría falta distinguir entre obras de ensayo o históricas y de imaginación. Entre éstas, recientemente, la más importante ha sido, sin lugar a dudas, La vida perra de Juanita Narboni de Ángel Vázquez y, más recientemente, la más conocida El mundo entre costuras de María Dueñas, a pesar de que ésta última no describe cabalmente lo que era Tánger. Hay otros muchos escritores tangerinos que nos han dejado obras de ensayo magníficas como Tomás Ramírez,  Bernabé López Garcia, Mohamed Chakor, Rocío Rojas Márquez,y muchos más y novelistas de enorme interés, como Juan Goytisolo, Leo Aflalo, Ramón Buenaventura, Juan Vega, etc.

Sin embargo, pienso que ninguno de ellos ha sabido reflejar, más que parcialmente, ese espíritu tangerino. A mi juicio solo conozco una obra que nos cuenta lo que era Tánger en su realidad pero no está escrita por un autor español. Se trata de Tanger, Réflets d`un mythe del tangerino marroquí Rachid Tafersiti que ha sido traducida al castellano.

P. Su libro Historia de Tánger ha tenido mucho éxito. ¿A qué se debe esta buena acogida por parte de los lectores y de la crítica?

R. Creo que, básicamente, a que intenta describir objetivamente, como lo hace Tafersiti, con detalle y sin exageraciones, lo que era la ciudad internacional de Tánger desde el punto de vista histórico, administrativo, político, económico, cultural, etc. Existía mucho interés por conocer y recordar lo que fue la ciudad-estado, en detalle. Así lo deseaban muchos tangerinos de distintas procedencias y que, actualmente, están dispersos por todo el mundo.

P. ¿Cree usted que Tánger es una ciudad literaria por excelencia?

R. Sin lugar a dudas. Sin olvidar a Ibn Battuta que ya en el siglo XIV escribió un maravilloso libro de viaje, a mi juicio, superior a la obra de Marco Polo, otros grandes escritores de distintas nacionalidades se ocuparon de Tánger. Entre ellos destacaría al hispano-musulmán León el Africano o al británico Samuel Peppys y al español Domingo Badía que se autollamaba Ali Bey cuyas crónicas sobre Tánger siguen interesando. Más tarde a finales del siglo XIX o principios del XX grandes autores muy conocidos como Pierre Loti, Mark Twain, Alejandro Dumas, Andersen, Pío Baroja o Gertrude Stein y otros muchos estuvieron en Tánger y escribieron sobre la ciudad.

Posteriormente, sin desdeñar al grupo liderado por Paul Bowles al que me referiré más tarde, la plétora de escritores de las más diversas nacionalidades que se han interesado o escrito sobre Tánger es inmensa. Solo citaré a algunos cuantos: la Premio Nadal Carmen Laforet, el padre del Pétit Prince, Antoine de Saint-Exupery, el ya citado Angel Vázquez que fue Premio Planeta, el Premio Nobel Samuel Beckett, el también citado Juan Goytisolo que fue Premio Cervantes, Paul Morand, Marguerite Yourcenar y, posiblemente, el escritor de alma tangerina más célebre, aunque nació en Fez, el Premio Goncourt Tahar Ben Jelloun.

Además, Tánger puede enorgullecerse de contar con dos Premios Nacionales de Traducción de España: Ramón Buenaventura y Malika Embarek ( aunque madrileña de nacimiento, tangerina de corazón)

    P. -¿En qué fuentes o documentos se ha basado usted en escribir las dos obras: Historia de Tánger y Tánger, Tánger?

R. En un gran número de ensayos, historias, novelas y narrativa de todo tipo que formaban parte de mi biblioteca. Hoy la mayor parte de esos trabajos están en la Biblioteca Islámica dependiente del Ministerio español de Asuntos Exteriores. Tengo el honor de que dicha Biblioteca aceptara la donación de gran parte de la mía. En ella – unos quinientos ejemplares –  figuran no solo obras sobre Tánger, sino también sobre Marruecos, el Magreb, el Islam y obras que tienen que ver, en gran parte,  sobre las relaciones entre el mundo judío y el  musulmán.

Mi Historia de Tánger incluye una amplia bibliografía sobre los libros utilizados.

P.  En su obra Historia de Tánger afirmó que: “Tánger fue una ciudad única e irrepetible. No es un mito, existió. El mito de Tánger es una falsedad. Yo no me siento representado por Capote, Bowles o Tennessee Williams. Todos esos grandes escritores se inventaron su Tánger, ya que, salvo excepciones, apenas se relacionaron con los tangerinos. ¿Cree usted que Paul Bowles y miembros de la Generación Beat no contribuyeron en dar a conocer a Tánger como ciudad atractiva y literaria?

R. Creo que me ha leído mal. En ninguna parte de mi libro yo afirmo que el mito de Tánger fue una falsedad. Al contrario, aseguro que existió  y existe ese mito y ello por múltiples motivos que intento exponer en mi libro y, especialmente, por sus características históricas, físicas, políticas, sociales, económicas, culturales, etc. Todo ello contribuyó a que fuera una ciudad única que, con el tiempo, se ha convertido en mítica.

Por el contrario es bien cierto que, independientemente de su gran calidad literaria, yo no me siento representado por Capote, Bowles o Tennessee Williams. Todos esos grandes escritores se inventaron su Tánger, ya que, salvo excepciones, no la conocían y apenas se relacionaron con los tangerinos.

Por supuesto que esos personajes dieron a conocer a Tánger internacionalmente. Pero describieron a un Tánger falso, criminal, promiscuo y libertino que nada, o muy poco,  tenía que ver con la realidad. Es indudable que estos escritores contribuyeron a crear la parte falsa y oscura del mito. El mundo conoció, gracias a ellos, a una ciudad irreconocible que nada tenía que ver con la realidad.

El maravilloso mensaje de la excepcionalidad de Tánger fue distorsionado por esos escritores y por los Beat. Durante muchos años prevaleció la imagen que ellos dieron. Pero la realidad ha hecho que se reconozca la singularidad de la ciudad internacional. Actualmente, universitarios de varios países estudian las excepcionales características de Tánger y la influencia que pudo tener y tiene en el derecho internacional. Yo he ayudado en su labor a varios de esos universitarios y animo que otros sigan ese camino.

P.  La novela Tánger, Tánger es una importante obra que se suma al interés creciente de los autores y lectores españoles por la historia y su propia presencia en el norte de Marruecos, donde convivían con árabes y judíos de distintas procedencias. ¿Qué mensaje quería usted transmitir con la publicación de esta novela?.

Yo he intentado, con mayor o menor éxito, describir lo que en realidad creo que era el Tánger internacional y cómo funcionaba una sociedad tan peculiar como la tangerina, que con sus indudables sombras, fue un maravilloso ejemplo de convivencia entre seres de muy distintas procedencia étnica, política, religiosa y cultural.

P. ¿Qué representa para usted el Tánger Internacional?

R. Una ciudad excepcional. Pienso que nunca antes ha habido ni volverá a haber una ciudad o territorio que reúna las excepcionales y únicas condiciones que concurrieron en la ciudad-estado de Tánger.

P. ¿Piensa usted escribir una nueva obra sobre Tánger?

R. No, por el momento. Ahora, intento dar vida a la tercera edición de la Historia de Tánger